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Mitos sobre las doulas

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por: Doula Arbúcies - Sara Cendán Masip

Los mitos son muy corrientes en innumerables temáticas. Pongamos a dos personas viviendo la misma situación, y las dos tendrán percepciones ligeramente distintas. Cada una lo transmitirá de una manera diferente. 
Aunque lo anterior sea una realidad ineludible, tras el paso de los boca-orejas, añadiéndole el cóctel de sistemas de creencias (cultura, prejuicios, miedos, etc) que cada persona llevamos dentro de nosotras mismas, existen ideas populares que es necesario desmentir o aclarar, para que el contador vuelva a 0.
Este es un artículo que tenía preparado para la revista ConApego, que está actualmente en stand bye (deseando que vuelva). Desde este artículo tengo la oportunidad de desmitificar en primera persona ciertas afirmaciones en torno al trabajo de la Doula, que, si algún día partieron de alguna situación concreta, se han transformado en una visión errónea sumamente sesgada de nosotras, y en ocasiones exalta a los medios de comunicación, provocando habladurías de todo tipo. 

Para escribir este artículo pregunté a diferentes personas lo siguiente: “¿Cual de los mitos sobre las doulas os parece más necesario desmitificar?”. De las respuestas que me llegaron he desgranado los mitos más relevantes. Quizás exista alguno más, pero sin duda estos me parecieron los principales.  

"La doula te obliga a comer la placenta, por lo tanto insta al canibalismo"
Pongo este mito el primero porque es el más sensacionalista. 
Hace un tiempo atrás fue bastante corriente ¿os acordáis? Normalmente en tono irónico, pero alguna vez en tono preocupado en los medios de comunicación.
Es totalmente falso, y explico porqué. En este mito residen 2 conceptos: que la doula obliga a “hacer cosas” y que comer placenta es canibalismo.
Una doula no se posiciona ante las decisiones de l@s padres. Debe respetarlas y acompañarlas, esa es su razón de estar en ese momento, elegida por esa familia. Así que aquí se desmonta el primer concepto.
Por otro lado, pensar que comerse un trozo de placenta representa un acto de canibalismo es totalmente lícito, cada uno es libre de sus pensamientos, pero no demos por hecho que toda la sociedad cree eso. Generalizar tal afirmación, yo lo llamo manipulación.

La doula desplaza (y separa de la madre) al padre (o pareja) del momento del parto o puerperio.
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Esto es un miedo que tienen mayormente algunos padres (o parejas). 
La doula no ocupa el lugar del “otro”, sino el suyo propio. La doula está disponible para ser un refuerzo del “equipo familiar”, no sacar a uno de sus componentes para ponerse ella, eso debilitaría la estructura. La doula se esfuerza en empoderar a la/s persona/s que acompaña. 
La doula acompaña a la madre Y AL PADRE (o pareja) en su particularidad. Puede pasar que el padre prefiera que la doula se centre en la madre, así que expresará quizás que él no necesita ser acompañado por la doula. Esto, en muchas ocasiones relaja al padre y hace que viva todo el proceso con menor presión. 
Este mito, por lo tanto, es una interpretación de la realidad sin conocer el histórico ni la particularidad de “alguien”. A eso yo le llamo ignorancia.

La Doula = Partera
¡¡¡¡¡Nunca!!!!! La Doula NO atendiende partos. “Sólo” es una acompañante.
Dentro del existente sistema de atención a la maternidad (y paternidad), la madre, en el momento del parto del bebé y su placenta, debe estar atendida por una comadrona o médico. ¡Las doulas somos “sencillamente” acompañantes!
Si una mujer dice que tiene experiencia atendiendo sola partos en casa y se presenta como doula, no está ayudando para nada a que la profesión y funciones de las doulas se vean reconocidas en el global de la sociedad. Esa mujer, si realmente tiene ganas de atender partos ella sola, debe seguir formándose como partera o comadrona y presentarse ante la madre como tal, nunca como doula.
Es más, si la comadrona (o partera) que atiende el parto puede también desempeñar todas y cada una de sus funciones, incluida la del acompañamiento, la doula ya no sería necesaria, a priori. 
Cuando la familia contrata a una doula y también a una comadrona que ya les acompaña integralmente, la doula suele ser mucho más útil si se coloca al servicio de la comadrona. Comadronas del mundo: las doulas podemos ser un gran apoyo en vuestro trabajo.
Hacer el trabajo que otro profesional ya realiza, yo lo llamo intrusismo.

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Doula = terapeuta
Existen muchas doulas que también son terapeutas de profesión, pero la doula NO ES una terapeuta.
Este falso mito creo que se aclara con lo siguiente: La doula no es una terapeuta, la madre no sigue una terapia con la doula, pero vivenciar el acompañamiento de una doula puede ser muy terapéutico
Yo diría más bien Doula = terapéutico, no terapeuta.
Este mito entra también dentro del intrusismo laboral, si ocurriera alguna mala praxis. Es responsabilidad de las doulas que también son terapeutas enmarcar convenientemente en qué momento está actuando como terapeuta y en qué momento como doula. Esto último no está exento de complejidad, pero es necesario.

Doula = parto natural y en casa
No es cierto que la doula sólo trabaje como acompañante de partos en casa. De hecho, dentro la asociación en la que llevo 5 años, tengo la percepción que un porcentaje muy pequeño de los acompañamientos de parto que realizamos son en casa o en casas de nacimiento, y en su mayor proporción son partos en centro sanitario (hospital, clínica). 
Como ya especifiqué anteriormente en la revista ConApego, “se decida o se desarrolle un parto fisiológico en casa o en un centro sanitario, o el nacimiento sea por cesárea, o haya una pérdida, o la lactancia sea con leche materna o de fórmula, o se opte por el colecho o no... En todas las situaciones posibles relativas a la maternidad puede ayudar la presencia de una Doula observadora, que sabe estar en su lugar, que aporta paz a las tensiones y cuida cada una de sus palabras.” 
Dicho de otro modo: el hecho que una familia que ha decidido libremente que su hij@ nazca en un hospital o clínica, se plantee contratar a una doula el día del parto, principalmente es para sumar a su “equipo familiar” una persona especializada que les acompañe presencialmente y específicamente durante todo el proceso, sobretodo cuando no saben qué comadrona ni equipo de enfermería les tocará. 
Afirmar que una pequeña parte de cualquier trabajo es la actividad única y exclusiva que desempeña esa profesión, seria como si un árbol concreto impidiera ver el bosque en su totalidad, porque ese árbol nos llama mucho la atención, y nos genera mucha curiosidad. A esto yo le llamo parcialidad.

Doula = hippy
Este mito es menos corriente, pero también lo considero relevante, ya que es verdad que las mujeres-doulas están asociadas socialmente con una ideología: la ideología hippy (en todas sus variantes actuales. Ha llovido mucho desde los 70). Esta relación inconsciente de la que hablo también va acompañada de todo tipo de expectativas. Seguramente porque cuando se habla de respeto y no juicio, enseguida la mente suele disparar algo parecido a: “¡Flower power!”
De hecho, el comentario que me hicieron sobre este mito fue para mi muy divertido: Doula = hippy, con rastas y tatuajes, que pare en su casa llena de velas e incienso, escuchando a Bob Marley… 
Este mito es falso en su rotundidad, el colectivo de doulas engloba una infinita diversidad de perfiles personales. Somos cada una distinta y única, al igual que cada madre, padre o bebé. Por lo que cada mujer-doula tiene sus particularidades personales, que enmarcan su estilo en su manera de trabajar. 
Limitarse a encapsular toda una profesión dentro de lo que podría llamarse una “tribu urbana” o “tribu rural”, yo lo llamo etiquetar con prejuicio.

La doula aconseja y guía hacia la crianza natural y la lactancia materna. 
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Este mito conlleva en sí dos conceptos: la doula aconseja y guía, y la doula es igual a crianza natural y lactancia materna. Como diría una gran amiga mía, cariñosamente y una gran sonrisa: del club de las “locas de la teta”.
En la formación de Doulas de AmanaDoula insistimos mucho en este tema: no somos las salvadoras de nadie. Es la madre la que elige su camino, no la guiamos ni le aconsejamos. Sólo cuando ella lo pide le podemos mostrar diferentes puertas, que ella puede abrir o no. El permiso es esencial. Si la madre no lo pide no la manipulamos para que cambie de parecer, ni nada semejante. 
Si la madre, que tuvo doula en su embarazo, parto o posparto, es del “club de la teta” y ejerce claras tendencias hacia la crianza natural, no es porque la doula se lo aconsejó y la guió, sino porque esa madre fue encontrándose con su propia maternidad, con una doula a su lado que acompañaba sus frustraciones y sus alegrías, demostrándose a sí misma que puede cambiar de rumbo tantas veces como sea necesario, hasta conseguir sentirse cómoda con su propia maternidad.
No hay ninguna fórmula mágica ni un tipo de madre perfecta. Por ejemplo, hay mamás que no quieren lactancia materna, ni oír hablar de crianza natural. Estas madres también requieren de un acompañamiento amoroso. Ellas pueden encontrar un gran apoyo en la doula, para explorar en su propio estilo de madre. 
Me viene a la mente el concepto de “dejarse sentir”, permitirse a una misma descubrir nuestra propia fórmula, no la de la vecina, ni la de la revista, ni la del foro de internet “de las madres que saben”. En esta vivencia, la doula es una herramienta muy valiosa.
Una parte de este mito se me cruza con el de la doula=parto natural. Es la misma parcialidad. Y esa parcialidad creo que impide sacar mayor partido de la doula.
La otra parte, confiar ciegamente que alguien hace algo que en realidad no hace (no aconsejamos ni guiamos), yo lo llamo engañarse a un@ mism@.

Si nos puede acompañar mi madre, mi hermana o mi amiga ya no necesito a una doula.
No se me mal-interprete. No quiero decir que sea incorrecto que una familia prefiera el acompañamiento de una madre, hermana o amiga. ¡Totalmente correcto!
Es el hecho comparativo que es un mito. No tiene nada que ver una cosa con otra. Es como decir “el acompañamiento de un familiar o amistad = acompañamiento de una doula”. Eso es lo que no es verdad.
El acompañamiento que realiza una doula es muy distinto que el que puede hacer una amiga, madre o hermana. Recordemos que la doula en activo se ha formado, preparado, hecho prácticas, y ¡se sigue formando!. Las doulas asociadas tenemos incluso una red de doulas detrás que también nos acompaña a nosotras. Para acompañar y cuidar, es importante sentirse acompañada y cuidada.
Para una información más amplia sobre las diferencias que existe entre los dos conceptos, me propongo escribir un futuro artículo sobre este tema. Pero entre tanto, podéis ojear la página de AmanaDoula.

¿La doula “no hace nada”? ¿Qué es “no hacer nada”? 
Decir que la doula no hace nada no siento que sea un mito, sino una manera de generalizar su trabajo más cercana a la realidad. Y sobretodo acompañando partos. La hormona adrenalina es antagonista a la oxitocina, la hormona llamada del amor, y que sabemos que baja de nivel cuando existe acción y mente a su alrededor. Es nuestra prioridad proteger a la mujer de la acción en esos momentos, para facilitar que conecte con su cuerpo y suban sus niveles de oxitocina.
Para integrar este concepto, me ayudó mucho escuchar a Liliana Lammers, doula desde hace más de 15 años en Londres, como explica uno de sus partos acompañada de Michel Odent (médico referente en nacimiento fisiológico). Entendí que cuando alguien que te acompaña parece tranquilo y relajado a tu lado, sientes de repente que esa persona confía plena y totalmente en que puedes, que cree en tus capacidades. ¡Y creer en una misma empodera!
Cuando hablamos del “no hacer” en un posparto nos referimos a un estado, una actitud a la hora de acompañar a la madre. Es sumamente difícil, pero necesario, que ese “no hacer” sea activo y fértil. Activo porque la escucha de una doula es esencialmente activa. Fértil porque por mucho que le pidas a una semilla que corra para que crezca no crecerá antes. Una madre es como esa semilla desde el mismo instante en que se sabe embarazada. Estar a su lado, sin actuar, mientras ella descubre su camino, es muchas veces como más la ayudamos.
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La figura de la doula ha sido manipulada, ignorada, prejuzgada, tratada de intrusa, parcial, y engañosa. Espero que a partir de aclaraciones como estas el trabajo de la doula se vea justificado y reconocido, y se hable de nosotras como las acompañantes colaboradoras, incondicionales, imparciales y capacitadas que somos. 
Toda mujer merece una doula, pero ni todas las mujeres que conocen nuestras funciones nos necesitan, ni todas las que nos podrían necesitar saben que existimos. Así que queda mucho camino por delante, para andar paso a paso, seguras de que co-ayudamos para una sociedad más humana.

Doula Arbúcies - Sara Cendán Masip

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