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Reflexiones sobre el trabajo de la doula

Escribo este artículo sobretodo para ordenar y revisar mi propio trabajo como doula, ya que ser doula en nuestro tiempo y país no resulta nada fácil a veces. A menudo se confunden cosas, sentimientos,... y se tarda un tiempo en aprender a ser una BUENA DOULA. 
Si a quien lee estas palabras le apetece sumergirse en mis reflexiones, le invito a proseguir con la lectura.

Cuando te sientes embarazada y te planteas multitud de opciones, una de ellas es si contratar o no una doula.
Pero... ¿Qué hace una doula? Llegan informaciones por diferentes lugares. Que si "Bebé a Bordo", que si doulas que ofrecen terapias, que si doulas-coachers que aconsejan, guían a las madres y son fuente inacabable de información, que si hay doulas que son parteras...
Esta imagen de que la doula llega hasta donde la madre no llega, que opina constantemente sobre lo que hacen o no hacen las madres, que en definitiva crea sin darse cuenta (y por supuesto, con la mejor intención por su parte, con todo su amor) una dependencia hacia ella, aumentando su ego y restando poder de decisión a las familias...

En la Asociación Mares Doules, donde yo me formé en el curso 2011/12, desde el año 2007 (cuando eran la primera y única asociación de España que recogía esta nueva profesión) se ha intentado proteger la función primaria de la doula, evitar el intrusismo laboral y avalar un servicio de acompañamiento basado en el concepto y arte del NO HACER, del no interferir. Ésta és la única manera de empoderar a las madres (y a veces también a sus parejas).
Los conocimientos vivenciales de profesionales como Michel Odent (ginecólogo-obstetra), Liliana Lammers (doula), Gemma Baulies (pediatra), Pilar Arlándiz (psicóloga), Rosa Jové (psicóloga), Anna Sanés (comadrona), Clara Vergés (mare doula), Imma Sàrries (comadrona), Laura Núñez (antropóloga), Blanca Gascó (neonatóloga), Anaheim Jordan (ginecóloga), entre otr@s... nos ayudan a enmarcar nuestro lugar, a reconocer nuestros propios límites, a esforzarnos para no traspasarlos.
El trabajo de una doula puede tener un efecto terapéutico en la madre, pero no necesitamos ser especialistas en ninguna terapia. De hecho, sin duda es más complejo para las terapeutas que también ejercen como doulas delimitar claramente sus dos profesiones.

El trabajo de la doula es un trabajo que no está de momento reconocido por ninguna entidad universitaria ni académica, y muy probablemente las pràcticas de ciertas bienintencionadas doulas que se centran en HACER no ayudan a que esto sea posible. Ginecólog@s y comadronas de todo el país están en contra de nuestra existencia.
Por supuesto también hay profesionales que apoyan nuestra presencia, pero realmente son una minoría.

Por otro lado también hay la parte de la valoración social y cultural del NO HACER, de solo ESTAR. ¿Pagaría usted a alguien que no hace? La respuesta casi siempre es no, de entrada.
Boceto de Liliana Lammers en 2012 en mi cuaderno de apuntes
Si entonces pronuncio una frase de Liliana Lammers (doula con 15 años de experiencia en Londres): "Parir no es difícil, pero es fácil hacer un parto difícil", quizás sí que se entiende mejor el porqué de la importancia de contratar a alguien que basa su trabajo desde el NO HACER.
Hablar a la madre durante el parto suele hacerlo más largo, tocarla, guiarla... Todo ello hace que conecte con su parte racional, inhibiendo así la posibilidad de que se deje llevar por sus instintos más primarios.
En el posparto pasa 3/4 de lo mismo: ¿realmente no ayuda que nos digan cómo hacer? ¿O nos ayuda más descubrir poco a poco nuestra propia y genuina manera de maternar (y paternar)?
Obviamente nuestra educación y cultura no suele venir de este paradigma, el de confiar en nosotr@s mism@s, por ese principal motivo existimos las doulas: para VIVENCIAR EL PROCESO de LA MATERNIDAD Y APRENDER DE LA propia EXPERIENCIA (particular y diferente para todas) con alguien que NO JUZGA, DEJA ESPACIO, NO SE COLOCA DELANTE, y sobretodo APORTA PAZ.

Es por lo tanto imprescindible que la madre pueda expresar en todo momento, y sienta la conveniente libertad para hacerlo, qué necesita y la doula ser lo suficientemente honesta consigo misma para reconocer si puede o no llegar a cubrir sus expectativas.
Para ello es necesario nutrir el doulaje de un vínculo que a la madre le genere confianza, para que exista un círculo invisible donde la madre se sienta protegida, legitimada y aceptada incondicionalmente.
En ocasiones la madre lo que necesita es otra cosa: una terapia, una atención médica. La doula puede reconocer sutilmente que su presencia no aportará el apoyo que se necesita, o al menos no podrá cubrir todas las expectativas. Es nuestro deber aclararle esto a la madre, incluso antes de iniciar el doulaje, si se detecta antes.

Tras lo expresado anteriormente, se hace imposible responder exactamente, con una sola definición, a la recurrente pregunta "¿Pero entonces,... Qué "hace" una doula?"

Gracias a lo aprendido durante la formación y lo que sigo aprendiendo en cada uno de los doulajes y de las madres que tengo el gran privilegio de acompañar, puedo resumir el "buen hacer" de las doulas con las siguientes citas, extraídas de la pagina web de Mares Doules.

"Las Mares Doules centramos nuestra  actividad en el bienestar diario de la madre y su bebé. En ningún caso interferimos en el diagnóstico, el criterio y la actuación médica o sanitaria.
Las Mares Doules ofrecemos una atención personalizada y adaptada a las necesidades concretas de cada mujer, según su situación, sus propósitos y sus deseos.
Somos mujeres formadas y preparadas para acompañar a la madre y su familia durante el despertar de la maternidad.
La Mare Doula ofrece soporte y  escucha desde el respeto, empatiza con la madre  y de manera sigilosa da soporte en el embarazo, parto y posparto.
Como no pertenece al círculo familiar y de amigos, favorece a que la mujer se erija como protagonista y pueda asumir mejor la responsabilidad que conlleva la maternidad."
"Nuestra capacidad de escuchar y atender sin intervenir, es el mejor valor que podemos ofrecer a una madre."

 Clara Vergés (doula) e Imma Sàrries (comadrona) son co-fundadoras de la Asociación Mares Doules. Estos 2 bocetos los dibujé durante mi formación. 
(solo boli. Sin lápiz ni goma de borrar, como todos los bocetos de mi libreta de apuntes ;)


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